Posteado por: rbtwin | 7 junio, 2010

Contexto actual

Contexto actual

En la actualidad la Educación para el respeto hacia los animales no posee ninguna representación en los distintos niveles educativos en nuestro país, a excepción de la reciente creación de redes de profesorado universitario, en las que más adelante profundizaremos, y que independientemente de sus competencias profesionales, han querido unir sus intereses para trabajar por lo que consideran justo.

Así, aunque entendemos que el respeto hacia los animales se debe cimentar con una intervención temprana, nos damos cuenta de que el mensaje claro no sólo no llega a calar, sino que se va disipando confome se avanza de grado formativo. Los Reales Decretos que objetivaron en diciembre de 2006 las enseñanzas mínimas en los distintos niveles, rozan en algunos casos la Educación para el respeto a los animales de una manera ambigua y poco implicante, tanto para el alumnado como para el profesorado. En todos los casos, se trata de llevar al alumno al conocimiento de los animales y a un trato favorable, como una parte más de la formación moral de la persona, pero nunca tratándolo como un derehco inherente a un ser sintiente. Se trata más de realizarnos en nuestros valores éticos que en la idea de pensar en un animal como un ser vivo con sus capacidades, inquietudes, necesidades y sentimientos.

Desde la enseñanza infantil en España, se establece como objetivo mínimo, la identificación de los animales para la valoración de su importancia, las relaciones con ellos y el rechazo de las acciones negativas hacia ellos. Quizá en este sentido las enseñanzas mínimas sean suficientemtne ambiciosas, aunque su puesta en práctica sea otra cuestión. Enseñar al alumno de infantil a valorar la importancia de cada animal por lo que es y no por la utilidad que se le da, puede que no esté al alcance de todo el personal docente. Transmitir unos valores hacia el perro y el gato a la vez, que por otra parte se perpetúan las estereotipias del cerdo o la vaca como animales de granja, puede que  tampoco sea la mejor manera de que los alumnos valoren la individualidad de cada ser vivo.

En educación primaria, las enseñanzas mínimias se desvinculan de la enseñanaza en el respeto de los animlaes, a excepción de los más cercanos al humano, para conocerlos, valorarlos y aprender a cuidarlos. En este sentido, el respeto por los animales, parece más una m anera de trabajar el sentido de la responsabilidad del alumno que de potenciar una ética por el respeto a la vida, en su más amplio significado, De nuevo volvemos a utilizar lo que debbería ser una materia en beneficio de los animales, en una materia a través de la que lograr unos valores deseados, como la responsabilidad de un niño de pasear a su mascota un número determinado de veces al día. Sin duda es un contenido positivo, aunque encontramos que resulta insuficiente.

Si buscamos las referencias sobre enseñanzas mínimas en educación secundaria, encontramos que el mismo punto donde se trata el respeto hacia los animales, abarca temas tan variopintos como los hábitos de salud, dimensión de la sexualidad, implicación al deporte y hábitos de consumo, de manera que lo que encontramos en él, es una suerte de compendio de prácticas saludables, que, salvo implicación directa del profesorado sobre alguna de las materias en particular, sólo logra que se pasen por alto todos. Una vez más, da la sensación de que la ERA se utiliza como medio para llegar a unos determinados valores, pero nunca como un fin.

Con la llegada de la politizada asignatura de primaria y secundaria, educación para la ciudadanía, surge un nuevo impulso para transmitir los valores de la igualdad, responsabilidad, relaciones entre individuos, respeto, tolerancia, derechos, injusticia social, diversidad… Parece una ocasión extraordinaria para introducir los valores de respeto hacia los animales, aunque se frena en la especie humana, cuando curiosamente uno de los objetivos es el de potenciar el respeto a la diversidad.

Por una parte deberíamos plantearnos por qué pensar que la ERA debe ser también una competencia universitaria. Aquellos que piensan en la comunidad universitaria como la avanzadilla de la sociedad que queremos lograr, ya se habrán contestado a sí mismos. Entiendo que la Universidad debe formar a las personas sin dejar de lado la ética y la moral. Quizá como respuesta nos haya sido ilistrativo observar los numerosos ejemplos de agrupaciones que se han gestado en el seno universitario como solución a un problema relacionado con la pérdida de empatía hacia otra especies animales.

La Educación Social, por el valor que tiene como propulsor e iniciador de cambios sociales, está deontológicamente obligada a asumir todas las áreas que se encaminen a la búsqueda de una evolución en positivo. El compromiso social y la necesidad de una vector de transmisión fiable y normalizado para lograr un cambio en el comportamiento global de la sociedad, sitúa al educador social en la primera línea de batalla.

Existen, a mi juicio, dos factores por los que, dentro del ámbito universitario, la ERA debería ser absorvida por el currículo de la Educación Social: el hecho de que la Educació Social no tenga sus materias estrictamente cerradas, abre una puerta a todo aquello que, por su relevancia social, necesite un impulso. La ERA es una necesidad actual y de futuro, que a la vista de lo acontecido hasta el momento, va a necesitar de un gran esfuerzo para su desarrollo. Como reza la frase del líder pacifista Mahatma Gandhi: “El desarrollo de un pueblo podría medirse por la manera en la que tratan a sus animales”. En este sentido, el educador social, debería asumir el reto de contribuir con su trabajo al desarrollo de la sociedad. Y el segundo factor es la carga que supone que la Educación Social no tenga materias cerradas, no es casualidad o un fallo en su formación, sino que es fruto de la necesidad de que sus competencias crezcan paralelas a los interrogantes o los puntos negros de la sociedad. Esta mismoa carga es, paradójicamente, la que hace esencia la labor del educador social, porque es evidente que en la comunidad universitaria no existe otra figura con la capacidad de impulsar los cambios adptándose a ellos.

Recientemente el Colegio Oficial de las Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana ha establecido un convenio marco con la Sociedad Valenciana Protectora de Animales y Plantas con el objetivo principla de fomentar todas aquellas actividades que se sirvan de la educación para potenciar le respoeto hacia los animales. Para ello, el Colegio Oficial ampara una comisión específica para la Eduación en el Respeto hacia los Animales, al igual que ampara otras comisiones con ojbjetivos específicos del marco de la Educación Socia, como pueda ser la drogadicción o la tercera edad por ejemplo.

Se trata de una respuesta pionera en España, impulsada en el seno de la Educación Social y que tiene encomendada una doble misión. Por un lado, la de proponer, organizar y desarrollar actividades encaminadas al respeto hacia los animales, tanto en el ámbito universitario como en el resto de redes sociales. Por otra parte, debe ser la encargada de llevar la Eduación en el Respeto hacia los Animales a integrarse y consolidarse dentro de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Valencia, engrosando así las comunidades universitarias con asignaturas específicas en el trato ético a los animales.

He tratado de identificar la necesidad propia de una comunidad en continúa transformación y demanda de mejoras en los derechos básicos de los seres vivos. En esta última parte quería nombrar dos maneras de poder pasar de la teoría a los hechos, que sin embargo deberían coexistir para garantizar la puesta en marcha de la ERA con plenas garantías.

Una podría ser como educador especializado y la otra como formador de educadores. Educadores Sociales con conocimientos avalados en materia de respeto a los animales, mediante asistencia y/o participación en jornadas, congresos, cursos de formación, mesas redondas… En definitiva, cualquier actividad desarrollada por asociaciones de defensa de los animales, fundaciones, Ministerio de Medio Ambiente, Consellería al respecto u otras entidades cuyo objetivo fundamental sea avanzar en el respeto hacia los animales. En este supuesto y dado, por una parte el carácter global del problema y por otro, nuestra voluntad de mirarnos en el espejo de Europa, para comprender que aún nos queda mucho terreno por andar, las actividades promocionadas por enteidades del resto de Europa, deberían tener una consideración especial.

Esta nueva figura sería compartida por un número determinado de centros educativos con ámbito comarcal o regional, debiendo hacerse cargo, de común acuerdo con el profesorado y demás personal docente, de toda la materia relativa a la ERa, en los distintos niveles educativos, pudiendo ser ésta mediante actividades teóricas, prácticas, didácticas o de cualquier índole, pero siempre claramente encaminadas a fomentar el respeto por los animales.

Este nuevo concepto, en el marco de la Educación Social, podría también ser potenciado por los ahuntamientos, como dinamizadores de la sociedad e iniciardores de un cambio en el tejido social, dependiente de las concejalías de cultur ay basado en la creación y fomento de actividades.

Por una parte, estos educadores serían los abanderadosde de un desarrollo ético en el trato a los animales. Por el otro lado serían los vectores de trnsmisión ideales entre las novedades y avances jurídicos y administrativos sobre las leyes de protección de animales y/u ordenanzas municipales, y su aplicación práctica por la sociedad. En la actualidad, la no existencia de una única ley de protección animal en el territorio nacional nos lleva a pensar en educacdores específicamente formados sobre sus leyes y ordenanzas, con la idea de poder hacerlas digeribles por la red social. La derivación de ewta competencia a cada comunidad autónoma, obligaría a los educadores a estar adaptados a las singularidades propias. En ese sentido, su labor se vería dificultada por la falta de unificación de criterios, aunque por otea parte, pondría punto de partida para trabajar en una ley estatal de mínimos sobre protección animal.

El claro abismo entre lo que la ley establece y lo que la población aplica se puede apreciar como ilustrativo ejemplo, en aquellas comunidades donde está establecida la obligatoriedad de identificar a los perros con microchip y su cumpliminento por parte de la población. Es el caso de la Comunidad Valenciana, donde la ley 4/94 de protección de animales de compañia, establece la obligatoriedad de identificar a los perros mediante implantación de microchip. Si consultamos las estadísticas de entradas de naimales en el Centro de Adopción de Animales (antigua perrera municipal) de la Sociedad Valenciana Protectora de Animales y Plantas, en Valencia capital, arroja el dato de que en el año 2008, sólo el 13,74% de los perros eran portadores del microchip. Es lógico pensar, pues, que existe algún fallo en la transmisión de esta obligación a la red social.

Debemos pensar que frente a las infracciones de tráfico, existen las sanciones y ello no quita para que debamos trabajar desde edades tempranas la educación vial como medida de prevención. Del mismo modo, aunque existan y se deban aplicar las sanciones en los casos de no cumplimiento de las leyes de protección animal, se debe trabajar desde edaddes tempranas la Educación en el Respeto a los Animales, desde todos sus prismas.


Anuncios

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: