Posteado por: rbtwin | 7 junio, 2010

Educación y bienestar

Educación para el bienestar animal: una propuesta de lineamientos generales

La educación es, en teoría, una de las actividades más importantes para reducir el maltrato al que se ven sometidos cientos de miles de animales cada año, Sin embargo, aún cuando todas las protectoras de animales aceptan la importancia de la educación, ésta sigue siendo una actividad marginal.

¿Si la educación para el bienestar animal es tan importante y tiene tanto potencial, porqué no se le da mayor prioridad? ¿Y porqué sigue siendo una actividad casi exclusiva de las sociedades protectoras de animales (no de todas) y no es considerada por otras organizaciones, incluyendo las de educación formal?

Alrededor de 1820 la educación para el bienestar animal empezó a considerarse como una parte importante de la educación humanitaria, educación en valores, educación moral, o como quiera llamarse. Sin embargo, no logró institucionalizarse debido en parte a las diferencias de visión y objetivos entre educadores y activistas.

Las instituciones educativas necesitan cubrir otras áreas que consideran más importantes (y muchas lo son) y no pueden disponer mucho tiempo ni recursos para educar a sus estudiantes en el trato respetuoso y gentil hacia los animales. Entonces, no es de extrañar que la educación que promueve el bienestar animal sea del dominio casi exclusivo de las sociedades protectoras de animales.

Lastimosamente, las protectoras de animales tampoco no han conseguido darle a la educación el lugar que le corresponde. Aunque reconocen su importancia, siguen asignando muy pocos recursos y tiempo a educar a la sociedad.

Jamie Olin, una estudiante de postgrado del Centro de Políticas Públicas y Animales de la Universidad de Tufts (Tufts University Center for Animals and Public Policy) hizo un estudio sobre albergues y protectoras de animales en Estados Unidos el año 2002. En ese estudio, evaluó unas 2800 protectoras y encontró que sólo el 71% realizaban actividades educativas, aún cuando el 100% consideraba que la educación era una actividad de alta prioridad.

Además, Olin encontró que aunque el presupuesto promedio de esas organizaciones era de doscientos mil dólares, el 63% destinaba menos de mil dólares anuales a educación. Solamente el 21% de las protectoras de animales reportaron un presupuesto superior a cinco mil dólares anuales para educación en bienestar animal.

Aunque no existen estudios similares hechos en países de habla hispana (o yo no los conozco), es fácil ver que las protectoras de animales de nuestros países tampoco le dan mucha prioridad a la educación. Basta con averiguar cuántas veces llevan a cabo actividades educativas en los colegios de la zona.

Pueden ser muchas las razones por las que las sociedades protectoras de animales dan prioridad a otras actividades, pero quizás la más importante sea que los resultados de la educación no se ven inmediatamente, sino en el largo plazo. En cambio, los resultados de actividades urgentes, como rescatar animales o darlos en adopción, se ven en el corto plazo.

Aún con estas limitaciones, las sociedades protectoras de animales son prácticamente las únicas organizaciones que promueven el bienestar animal a través de actividades educativas, y son las organizaciones que pueden insertar la educación para el bienestar animal en la vida cotidiana de la sociedad.

Para esto, tienen que ver las limitaciones actuales no como problemas que complican su trabajo, sino como oportunidades para seguir creciendo en su misión. Oportunidades para reducir el maltrato a los animales, oportunidades para mejorar la relación entre animales humanos y animales no humanos, oportunidades para crear cambios permanentes, e incluso oportunidades para conseguir más apoyo económico, social e institucional.

Dada la situación actual, los tres aspectos principales que debieran considerar las protectoras de animales para desarrollar la educación para el bienestar animal como una disciplina seria y efectiva, son:

  • Optimizar las actividades de educación no formal
  • Introducir el bienestar animal en la educación formal
  • Desarrollar y aplicar estrategias de seguimiento y evaluación

Por supuesto, para que estos aspectos sean viables, las protectoras de animales deben contar con educadores dedicados a estas labores. Mientras la educación para el bienestar animal esté a cargo de personal multifuncional que cubre muchas actividades, la educación nunca llegará a ser un aspecto verdaderamente importante en las sociedades protectoras de animales.

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