Posteado por: rbtwin | 16 marzo, 2013

Dos visiones éticas actuales sobre el respeto animal: Adela Cortina y Peter Singer (II)

Sin embargo, Peter Singer defiende a ultranza la mala utilización de la inteligencia de la persona, por lo que ejercen los humanos sobre los animales, cuando defiende el vegetarianismo con palabras como las que citamos a continuación y que aparecen en su libro “Liberación Animal” y  forman parte del especismo actual.:

 

puesto que otros animales matan para alimentarse, también lo podemos hacer nosotros, pero mientras que los humanos pueden vivir sin matar, al resto de los animales no les queda otra opción que la de matar para sobrevivir. Además que los animales no humanos no son capaces de considerar las alternativas ni de reflexionar moralmente sobre si está bien o mal matar para alimentarse, simplemente lo hacen.

 

Pero la propuesta de Adela Cortina aboga por no extender los derechos también a los animales sino potenciar la responsabilidad de los seres humanos para proteger a los seres valiosos y vulnerables como son los animales. Ella es realmente crítica con ciertas acciones del movimiento animalista porque piensa que optar por los argumentos es siempre una manera mejor de avanzar hacia el progreso y acusa al movimiento animalista de utilizar la mala retórica de manera persuasiva, lo que para ella constituye una chapuza.

Dentro del mundo animal es obvio que existen escalas muy diferentes en cuanto a capacidades. Los simios son los que se encuentran más cercanos a lo humano, por constitución y capacidades, hay diversas teorías científicas que son el eslabón anterior al homo-sapiens, pero en cualquier caso y sin ningún genero de duda, son a los que se les ha protegido más históricamente por el movimiento animalista. También el mundo de la jurisprudencia ha protegido especialmente a los simios, incluso hay ejemplos legislativos muy cercanos a nosotros, en Cataluña, como es la Ley 22/2003 de protección de los animales

, la cual en su artículo 24 prohíbe la cría de primates para experimentación en el territorio catalán. También tenemos literatura al respecto, se trata del libro “El proyecto gran simio

” de Paola Cavalleri y Peter Singer. Una vez más se reclama con estas acciones que los simios tengan unos derechos adquiridos, incluso por encima de los demás animales, dadas su especiales características de parecido al hombre, pero Adela Cortina se plantea que entonces se está cometiendo una discriminación especista dentro del mundo animal por parte de los animalistas, explica que “reclamar que en el conjunto de los seres vivos no se discrimine moralmente a los seres humanos frente a los demás por razón de especie, y en exigir a continuación derechos para aquellos seres vivos que más se asemejan a los humanos; con lo cual caemos de nuevo en el especismo antropocentrista”. No tiene coherencia denunciar un especismo de hombres respecto a animales y después reclamar derechos “preferentes” para unos animales sobre otros. Esto viene a demostrar, que efectivamente, la escala de diferencias, como diría un animalista, “sintientes”, dentro del mundo animal es muy amplia.

Peter Singer nos lleva a una controversia en cuanto a esta cuestión en concreto. Él se plantea en un pasaje de “Liberación Animal” hasta donde debe llegar su vegetaniarismo, es decir, donde establecer el límite dentro del mundo animal de lo que debe comer y no comer, y le surgen importantes dudas. Finalmente siguiendo la tradición utilitarista estima que el límite lo establece en no comer ningún animal que piense que puede ser sintiente, que esté dotado de algún tipo de sistema nervioso por básico que sea, que le transmita alguna sensación de dolor o sufrimiento. 

Esto nos lleva a una controversia para el mundo animalista, porque dentro del mismo, existen diferentes posturas respecto a qué animales sería susceptibles de utilizar en la experimentación o en la alimentación de los humanos. Está bien claro que la postura más radical es excluir todos los animales de estos fines, pero podemos ver que todos no piensan así, de hecho Peter Singer manifiesta que fue dejando de comer animales a medida que fue pensando en que eran seres sintientes capaces de tener algún estímulo nervioso de dolor o sufrimiento, pero por ejemplo manifiesta que si que comía mejillones porque pensaba que carecían de sistema nervioso y por tanto de cualquier tipo de sufrimiento ante la muerte de los mismos para cocinarlos y después comerlos, aunque se le planteaban dudas como que no en todos los animales estaba probado científicamente que no experimentaran ningún tipo de sufrimiento. Se trata de un tema muy complejo y que los propios adeptos al animalismo no han conseguido resolver, sino radicalizando su postura y extendiéndola a todo tipo de especies de animales.

Por estos motivos Adela Cortina piensa que “la medida del sufrimiento no es la cercanía genética, y cuando se empieza a calcular el número de individuos que sufren y la intensidad relativa de su sufrimientos, tener en cuenta sólo a unos pocos es absolutamente arbitrario”.

Es contradictorio que los animalistas estén de acuerdo con “El Proyecto Gran Simio” precisamente por la arbitrariedad de sus argumentos respecto a otras especies animales, añadiendo por nuestra parte que es innegable que las diferencias está ahí y son reales entre unos y otros animales.

Cuando se habla de reclamar derechos para los animales, creemos que el concepto reclamar algo como los derechos humanos es algo equivocado, porque teniendo en cuenta las diferencias que hay respecto al género humano, los derechos a reclamar se limitarían a un escueto número, pero esto no significa que no se les pudiese aplicar algún derecho que careciese de esencia intelectual. Las opiniones antropocentristas, como la de Adela Cortina, justifican precisamente que no se puede reclamar casi ninguno de los derechos humanos porque  las diferencias con los humanos son abismales, pero pensamos que los animalistas se están refiriendo a derechos más básicos como el derecho a la vida o al bienestar, sino, carece de sentido que reclamen igualdad de derechos con el ser humano.

El utilitarismo a juicio de Adela Cortina cuenta con un gran problema que le impide ser universalista y le convierte en colectivista. Al reclamar este movimiento sacrificar los intereses individuales en favor de los del colectivo cuando fuera necesario, es lo que lleva a que no cuenten lo mismo los intereses de cada individuo. Este es uno de los motivos por el que no todos los animalistas están  en sintonía con el utilitarismo, ya que algunos piensan que hay que seguir defendiendo los derechos de cada individuo.

Hay unas realidades diferentes respecto a algunas cuestiones de los animales. En primer lugar tenemos que decir que el animalismo suele ir acompañado del vegetarianismo, pero, sin embargo, a pesar de que este último ha aumentado desde que existe el movimiento animalista, no lo ha hecho en la misma proporción que el tema del control y alternativas de la experimentación animal. Este es también uno de los motivos de este trabajo. Probablemente los puntos más destacados sean la gran proliferación de normativa legislativa, tal y como hemos podido estudiar, y el aumento en la investigación de búsqueda de alternativas a la utilización de animales, o de paliar el sufrimiento de éstos. 

Tenemos que alabar la lucha del movimiento animalista en este sentido, porque del mismo modo que censuramos ciertas actitudes en las que coincidimos con Adela Cortina, también es una realidad de que este progreso se debe en gran parte a continua insistencia en acciones para denunciar e informar a la sociedad de las auténticas aberraciones que se han ido cometiendo a lo largo de la historia de la investigación en al experimentación con animales.

Hay ciertas prácticas denunciadas por el movimiento animalista que tienen muchos detractores fuera de él, normalmente causan mucha polémica social, porque son muy populares y tradicionales, pero con el tiempo encuentran detractores donde antes no los tenían, sobre todo por la carencia de información. Hablamos de ejemplos como la caza o los toros, sobre todos estos últimos, que día a día van perdiendo adeptos, a pesar de que se han considerado durante muchos años como la “fiesta nacional”, pero dado que esto no es objeto de nuestro trabajo, no vamos adentrarnos en estas cuestiones realmente complicadas y polémicas, sólo queremos añadir que John S. Mill ya planteaba hace algún tiempo con la pregunta “si una práctica causa más daño a los animales que placer a los hombres ¿No es inmoral?”

El mensaje que defiende Adela Cortina frente a Peter Singer y el movimiento animalista es  que no se trata de ser compasivo con los animales para tratar de fomentar la compasión con los humanos, porque esto implicaría reconocer que los intereses de los animales no son suficientes en sí mismos como para tenerlos en cuenta, cuanto estos intereses tienen que contar por sí mismos, pero entonces, esto no implica una postura especista, ya que este es el mensaje de los deberes indirectos.  Pero no es suficiente para Singer porque el interés debe estar en lograr la mayor satisfacción para el mayor número y esto implica deberes directos con todo bicho sintiente. Bentham sólo cree en los derechos reales, sean o no de la naturaleza, ya que lo único que cuenta para él es que ese derecho sea de provecho para la humanidad, obviamente es un planteamiento algo mas simple que los que realizan Cortina y Singer.

Para el antropocentrismo la muerte de un animal carece de relevancia moral siempre que este no sufra, pero esto es considerado por que sólo se le otorgan deberes morales a los humanos, pero por contra si se parte de la base de que todos los seres vivos son objeto de deberes morales, porque esta así previamente decidido, llegamos a la conclusión de que todos los seres sintientes están aquí incluidos, independientemente de que tipo de especie se trate, en todo caso estaría la dificilísima tarea de distinguir cuales son sintientes y cuales no lo son, por lo que las posiciones más extremas del utilitarismo engloban directamente a todos los seres como sintientes para ser merecedores de estos deberes morales. Así es, que el criterio utilitarista antepone la felicidad general a la individual, cuantos más mejor.

Son posiciones encontradas las del utilitarismo y Adela Cortina, la diferencia de los deberes directos para los primeros y los indirectos para la segunda, separa en gran medida la percepción de cómo resolver el problema de los animales y su convivencia con el ser humanos, sin adoptar extremos radicales ninguna de las dos posturas, como podrían ser Descartes en el antropocentrismo más extremo o algunos sectores animalistas partidarios de la violencia en el otro, el encuentro de ambas posturas es de complicada resolución. Sería deberes de justicia frente a deberes de benificiencia como describe Adela Cortina.

Peter Singer, los utilitaristas y el movimiento animalista aluden a menudo al tema de los discapacitados o los recién nacidos en el ámbito de la relación de los seres sintientes y sus derechos o la carencia de ellos. Para poder firmar el pacto social propuesto por el contractualismo, es necesario ciertas capacidades, aunque Carruthers defiende que este pacto es para todos los integrantes de la especie humana, tengan o no las capacidades para firmarlo. Pero precisamente este es un punto de ataque de los animalistas porque algunas de esta razones que esgrime Carruthers podrían ser aplicadas a los animales también. Adela Cortina replica que es verdad que resulta difícil precisar dónde empieza una discapacidad que imposibilita la firma del pacto social, y nosotros añadimos más, ya que esa imposibilidad se puede extender a seres humanos como niños o ancianos, que pese a no tener ninguna discapacidad, no tengan el juicio suficiente como para comprender de que se trata el pacto social. Los animalistas aluden en su defensa que el cariño que puedas tener a una persona, llega en muchas ocasiones al mismo nivel del que puedes sentir hacia un animal, al igual que la compasión. Y del mismo modo que algunos discapacitados, niños o ancianos no tienen capacidad de comprender lo que es el pacto social, pero son seres sintientes igualmente, lo son también muchos animales que reúnen estas dos últimas características descritas.

Pensamos que es importante recordar algunas cosas que por obvias no hay que dejar de nombrar. Se trata del razonamiento de si los hombres podrían vivir sin animales, y a juzgar por la importancia que ha tenido y tiene en la vida del hombre, la respuesta que deducimos es que no. Sin embargo, los animales sí que podrían vivir sin el hombre, de hecho durante mucho tiempo así lo han hecho. Pensamos que es una idea de reflexión hacia el respeto que debemos sentir por ellos y en ella confluyen antropocentristas y animalistas.

Adela Cortina defiende que es posible tener obligaciones con seres vivientes que no tienen derechos, la clave de ello es distinguir el valor de esos seres, de un valor intrínsecamente entendido y no sólo por su utilidad para una u otra cosa. Esto esta, al menos, un paso por detrás de Peter Singer que defiende no sólo su valor, sino la pertenencia de derechos como seres vivos y sintientes que son, pero mucho más alejado de la visión de Peter Singer se encuentra el contractualismo, porque que sólo contempla deberes de beneficencia y poco más, ya que la gente no valora de igual modo el sufrimiento humano y el animal.

Mostrando el antropocentrismo débil de Adela Cortina respecto a los deberes directos e indirectos, diremos que a su entender no puede ser merecedor de deberes directos ningún ser que no sea capaz de tener conciencia de sí mismo y por lo tanto de juzgar al sufrir un daño. No se incumple esto para quien no tiene conciencia de ello. Y sin embargo, el hombre que es el único ser con conciencia, ejerce y planifica leyes para juzgar a quien hace daño a los animales, porque precisamente le otorga un valor alto a éstos, pero en la visión de los animalistas, esto no es suficiente, en su planteamiento es igual el valor de ambos, humanos o no humanos.

La diferencia más importante, que ninguno de los actores de esta sociedad niega, es la racionalidad del humano frente a la irracionalidad del no humano, después, ambos utilizan argumentos a favor o en contra para defender sus posiciones partiendo de esta racionalidad o la ausencia de ella. Esto hace que unos no le otorgan el mismo valor a los seres racionales que a los que no lo son, y por otro lado lo otros quieren igualar el valor de ambos, surge entonces el especismo como manera de discriminar a los no humanos.

Hay que tener en cuenta, que de la misma manera que se habla de otorgar derechos, también se otorgan obligaciones, y es imposible otorgar obligaciones a quien no tiene conciencia de ellas, con lo que, al menos, no pueden reclamarse para ellos el mismo tipo de derechos que los qué si han adquirido obligaciones. Con esto queremos decir, que apelamos a las obligaciones del hombre en el respeto sobre todos los seres vivos. Después hay hombres que cumplen y otros que incumplen sus obligaciones, pero esto es otro cantar de difícil solución. 

La ética también alude al principio de responsabilidad, y una ética responsable, en palabras de Adela Cortina “debe tener en cuenta las consecuencias de las acciones, tanto las intencionadas como las no intencionadas, para el ecosistema, para los países en desarrollo y para las generaciones futuras”. Debemos otorgar un valor por sí mismos a los animales y toda la naturaleza en general, y pensar que si disponemos de ella, debe de ser de una manera responsable.

 Rafa Boix, noviembre 2012
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