Posteado por: rbtwin | 19 marzo, 2013

Las tres R’s en investigación con animales (II)

Además debemos garantizar a los animales objeto de experimentación al menos, cinco garantías conocidas como “five freedoms” (Farm Animal Welfare Conuncil):

  • Libertad para comer y beber
  • Libertad de la incomodidad
  • Libertad del sufrimiento, las heridas o la enfermedad
  • Libertad para expresar su comportamiento normal
  • Libertad del miedo y estrés

 

Por tanto, es importante contar con un Código Ético para introducir los principios éticos y buenas prácticas de laboratorio para todo el personal investigador, con un personal motivado y adecuado en los principios éticos que apliquen procedimientos en la práctica diaria que aseguren que éstos principios éticos se cumplen. Además de asegurarse que todo el personal, lo que incluye, además de los propios investigadores, técnicos, criadores y cualquier otro profesional que trabaje  en la investigación con animales,  esté formado tanto técnica como éticamente para poder cumplir los requisitos técnicos y morales que subyacen del experimentar con animales. Y la mejor manera es desde la educación pregrado en las disciplinas afines. Sería recomendable verificar durante el proceso de acreditación el cumplimiento efectivo de un Código de Ética.

También es recomendable fortalecer y dotar de medios a los Comités Éticos para la Experimentación Animal en todas las instituciones donde se realicen proyectos de investigación con animales, porque además de ser el órgano que dará su visto bueno al inicio de un proyecto de investigación con animales, también va a verificar durante el proceso de investigación el cumplimiento efectivo de un Código Ético.

Es posible que algunos puedan interpretar que el fin último de las tres R’s es el hacer desaparecer a los animales de los proyectos de investigación, aunque hoy en día no sea esta la tendencia, los Comités tienen muy en cuenta a la hora de evaluar proyectos si se han aplicado todas las posibilidades que nos ofrecen los principios de las tres R’s. El echo es que tuvimos la ocasión de tener alguna charla con investigadores que utilizan animales en sus proyectos de investigación y nos confesaron desde el anonimato que en ocasiones se produce la paradoja de que algunos investigadores en su afán de no tener un informe negativo a su proyecto de investigación por parte del Comité Ético para la Experimentación Animal del centro correspondiente, pecan de la utilización de menos animales de los necesarios para unos resultados de investigación con garantías de fiabilidad y finalmente acaban teniendo que modificar su proyecto al comprobar que no es correcto y tienen que solicitar una nueva evaluación al Comité correspondiente. Esto quiere decir que existe cierto “pánico” a que un proyecto sea rechazado por un Comité en ciertos círculos de investigación. Incluso se da la paradoja de haber causado sufrimiento a unos animales de un proyecto de investigación que ha sido inútil por  haber utilizado el número adecuado de animales que garantizaran unos resultados aceptables.

Más recientemente, se ha instalado una cuarta R: el Reciclaje. Apunta a utilizar los animales de experimentación más de una vez para otros tantos fines. A modo de ejemplo: animales sin tratamiento previo (excepto la eutanasia) que después de producida la exéresis (ablación quirúrgica de una parte inútil al organismo, o de un cuerpo extraño) de algunos órganos objeto de estudio, y debidamente conservados, se destinan a la alimentación de especies predadoras en centros de crianza y zoológicos.

El elemento del concepto de Justicia también está presente en los métodos de las tres R’s, ya que si antes aludíamos al principio de responsabilidad y el respeto a la dignidad del investigador, la realización de proyectos de investigación con animales debe ser avalada, con respecto a la justicia, siempre que sea mayor el beneficio científico que el propio bienestar animal. Por este motivo el investigador debe tener en cuenta este concepto de justicia y ser responsable con el bienestar del animal en todo momento, respetándolo y considerándolo un factor esencial a la hora de confeccionar su proyecto de investigación, es su responsabilidad personal.

Para algunos autores se debe llegar más allá y por eso queremos nombrar algunas obligaciones morales que propone Juan Gonzalez Restrepo Salazar,

porque van más allá incluso de la responsabilidad ética del investigador y de los métodos de las tres R’s:

Tanto los Docentes como los Investigadores que hagan objeto de observación a los animales, están moralmente obligados a tener hacia ellos por lo menos:

– Respeto: no tener acciones despectivas ni espeicistas hacia ellos.

– Afecto: porque igual que nosotros comparten el misterio del origen de la vida.

– Gratitud: por el servicio que nos prestan y porque la experiencia o la investigación dependen básicamente de ellos.

 

Para Díaz y Brito,

con el fin de facilitar la práctica de las R’s es necesario seguir las siguientes recomendaciones:

 

a) Definir y controlar las condiciones de mantenimiento de los animales en experimentación.

b) Constatar que exista una probabilidad razonable de que los estudios que utilizan animales contribuyan de manera importante a la adquisición de conocimientos.

c) Utilizar métodos estadísticos, modelos matemáticos y sistemas biológicos in vitro cuando sean apropiados para completar la experimentación animal y reducir así el número de los sujetos utilizados.

d) Utilizar el animal mejor adaptado a la investigación en curso (especie, cepa, sexo, edad o peso) tomando en cuenta el grado sensorial y psíquico propio de cada especie.

e) Evitar al animal todo sufrimiento físico o psíquico inútil. Deben ponerse en marcha los métodos que permitan disminuir el sufrimiento y el dolor en el caso de que sean evitables y considerar adelantar el punto final del experimento.

 

Por último para cerrar este punto de nuestro trabajo queríamos mencionar que para González y De la Peña,

 pueden mencionarse, entre otros, los siguientes principios éticos específicos que aseguran el bienestar de los animales de experimentación:

 

– Posibilitar el mínimo de manipulaciones y las intervenciones en su entorno, evitando perturbarlo o provocarle reacciones de alerta o refugio.

– Ofrecer un entorno confortable y protegido en cuanto a agentes físicos, químicos y biológicos.

– Lograr la seguridad del confinamiento, evitar la exposición a daños y la ausencia de peligros. Las áreas de alojamiento de los animales deben ser específicas para este propósito y responder a los requerimientos establecidos.

 Rafa Boix, mayo 2012
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