Posteado por: rbtwin | 21 marzo, 2013

Los deberes indirectos respecto a los animales: I. Kant

Los seres humanos tienen deberes con respecto a los animales que están basados en los deberes hacia sí mismos. El tratamiento kantiano de la cuestión es sistemático, aunque ofrece algunas dificultades. Según Kant, desde la mera razón, el hombre sólo tiene deberes hacia el hombre mismo, en tanto que el sujeto coaccionante tiene que ser una persona y, a la vez, estar dada como un objeto de la experiencia. Enumera los objetos de este deber con respecto a otros seres no personales o no humanos refiriéndose a la naturaleza material, las plantas y los animales. El deber de no infligir a los animales sufrimientos inútiles se justifica por el perjuicio que tales acciones acarrearían para la salud moral de los seres humanos. Kant sostiene que con respecto a los animales tenemos deberes indirectos, los cuales se derivan del deber directo del hombre hacia sí mismo.

“Con respecto a la parte viviente, aunque no racional, de la creación, el trato violento y cruel a los animales se opone mucho más íntimamente al deber del hombre hacia sí mismo, porque con ello se embota en el hombre la compasión por su sufrimiento, debilitándose así y destruyéndose paulatinamente una predisposición natural muy útil a la moralidad en la relación con los demás hombres; si bien el hombre tiene derecho a matarlos con rapidez (sin sufrimiento) o también a que trabajen intensamente, aunque no más allá de sus fuerzas (lo mismo que tienen que admitir los hombres), son, por el contrario, abominables los experimentos físicos acompañados de torturas, que tienen por fin únicamente la especulación, cuando el fin pudiera alcanzarse también sin ellos. Incluso la gratitud por los servicios largo tiempo prestados por un viejo caballo o por un perro (como si fueran miembros de la casa) forma parte indirectamente del deber del hombre, es decir, del deber con respecto a estos animales, pero si lo consideramos directamente, es sólo un deber del hombre hacia sí mismo”

Por lo tanto la posición kantiana parece dar algunos giros en cuanto a la consideración de los  derechos y los deberes respecto a los animales, pero se decanta en que los deberes hacia los animales no pueden ser directos.

Como hemos podido ver Kant establece el fin en sí mismo de las personas como tal que son y la diferencia entre “cosas” y “personas”, e inserta a los animales en el grupo de las “cosas” por su calificación de “seres irracionales”, ratificando así su función como medios de las personas.

“El hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no meramente como medio para el uso a discreción de esta o aquella voluntad, sino que tiene que ser considerado en todas sus acciones, tanto en las dirigidas a sí mismo como también en las dirigidas a otros seres racionales, siempre a la vez como fin.”

“Cosas. Los seres cuya existencia descansa no en nuestra voluntad, sino en la naturaleza. Son seres irracionales que tienen solamente un valor relativo como medios, y por ellos se llaman cosas.

Personas. En cambio, los seres racionales se denominan personas, porque su naturaleza ya los distingue como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede lícitiamente ser usado meramente como medio.”

 

Podemos ver como la posición kantiana parece girar, como anteriormente aludíamos, en cuanto a la consideración de los animales, según estas palabras.

Obra guiándote por leyes universales, tratando a la humanidad como fin y nunca sólo como medio. Obra como si la máxima de tu acción fuese a convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza. Obra de tal modo que uses a la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre a la vez como fin, nunca meramente como medio. Actúa de tal modo que tu voluntad pueda, por su máxima, considerarse a sí misma a la vez como legisladora de un universal reino de los fines.”

Podría interpretarse de ellas que la manera de utilizar la naturaleza y los animales como medio puede ser algo con forma destructiva, precisamente si no está justificando el fin de esa utilización, ya que un fin en sí mismo es la conservación de los recursos naturales, incluidos los animales, para las generaciones futuras.

Pensamos que Kant, a pesar de los giros que en ocasiones parece dar, expresa clara y manifiestamente su antropocentrismo, con la idea del ser humano como valor por sí mismo y de los animales como medios, con un valor relativo. Aunque hay que matizar, Kant muestra un antropocentrismo débil.

 Rafa Boix, junio 2012
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Responses

  1. diculpa, tu me puedes dar las citas en donde puedo encontrar esos fragmentos de Kant?


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